
La bursitis de cadera le resta mucha calidad de vida a la persona que la sufre, debido al dolor que la acompaña. El equipo especializado de COPAC se encuentra capacitado para valorar esta y otras enfermedades del aparato locomotor; también, responderán sus dudas y le ayudarán a elegir los métodos de tratamiento que aporten el mayor beneficio terapéutico.
La bursitis de cadera es un proceso inflamatorio donde las bursas de esta articulación se irritan e inflaman. Generalmente, la bursa más afectada es la localizada en el trocánter mayor de la cadera (parte superior del fémur) y se denomina bursitis trocantérea o trocanteriana.
La bursitis de cadera tiene una intensidad variable en cada persona, por lo que algunos pueden manifestar síntomas agudos que se superan en pocos días, o en su defecto, episodios crónicos y repetitivos que pueden durar semanas.
Es importante que la persona afectada preste atención a las señales y reciba atención médica especializada para la bursitis de cadera, ya que si no es tratada oportunamente, el paciente corre el riesgo de que la bursa se endurezca y comience a provocar más inflamación, más dolor y mayor limitación de la movilidad articular.
Las manifestaciones clínicas que caracterizan a la bursitis de cadera son:
Dolor intenso que se hace más molesto al apoyar el cuerpo sobre el lado de la cadera afectada, por ejemplo: al dormir o al permanecer mucho tiempo sentado.
Inflamación interna que puede venir acompañada de dolor al ejercer presión en la parte externa de la cadera.
Enrojecimiento.
Sensación de ardor o calor sobre el área articular.
En el diagnóstico de la bursitis de cadera, el especialista le realizará una evaluación física buscando específicamente los puntos de dolor al palpar y mover la articulación de la cadera. El médico también puede requerir la realización de exámenes adicionales como: rayos X, resonancias magnéticas o muestras de líquido sinovial (de la bursa inflamada) para descartar infecciones u otras lesiones.
La bursitis de cadera puede ser ocasionada por causas mecánicas o patológicas, entre ellas:
Sobrecarga o estrés articular derivado del uso excesivo y los movimientos repetitivos o inadecuados.
Lesiones de cadera previas.
Cadera desnivelada (Escoliosis).
Espolones óseos.
Dismetría de las extremidades inferiores.
Enfermedades como: artritis reumatoide, diabetes o gota.
Infecciones bacterianas (principalmente por estafilococos).
En la elección del tratamiento adecuado se deben contemplar diferentes aspectos, tales como: la intensidad del dolor, la causa de su aparición y la forma en la que la bursitis de cadera va evolucionando. En tal sentido, el tratamiento podría incluir algunas de las siguientes opciones:
En la fase de dolor agudo, es indispensable mantener la cadera en reposo la mayor parte del tiempo; también es recomendable aplicar compresas frías sobre la articulación inflamada varias veces al día. El médico le indicará los medicamentos analgésicos y antiinflamatorios no esteroideos que debe tomar para aliviar los síntomas.
A medida que el tratamiento conservador y el reposo van mitigando los síntomas, el paciente podrá comenzar con la movilidad articular progresiva (sin que duela). Si lo considera conveniente, puede buscar un fisioterapeuta que le enseñe a realizar ejercicios de rehabilitación y estiramiento para ese tipo de afección.
Si los síntomas de la bursitis de cadera persisten con el tratamiento inicial, el médico podría sugerir infiltraciones con corticoides directamente en la bursa para disminuir el dolor y la inflamación.
La cirugía es el último recurso después de que todos los tratamientos previos hayan fallado. En este caso, el procedimiento quirúrgico (de preferencia artroscópico) se hace con el objetivo de extraer la bursa inflamada en su totalidad.
La bursitis de cadera provocada por estrés articular (uso excesivo) puede mejorar durante el primer mes de tratamiento. Sin embargo, el pronóstico para los pacientes con lesiones asociadas o aquellos que fueron sometidos a cirugía, puede resultar más extenso (alrededor de 3 a 4 meses).
El dolor de la bursitis de cadera le impedirá dormir de lado. Si desea limitar las cargas compresivas sobre la articulación y aliviar el dolor nocturno, la posición de descanso más adecuada es la de decúbito supino (acostado boca arriba) preferiblemente con una almohada o cojín bajo las rodillas, esto le ayudará a elevar los muslos y a disminuir la presión de la cadera.
La bursitis de cadera es una afección que si no es atendida en sus fases iniciales, puede generar otras complicaciones incómodas y limitantes para la persona que lo padece. Entre ellas podemos mencionar: dolor punzante, hinchazón persistente, debilidad y atrofia muscular.
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