Es una operación “cerrada” realizada a través de un artroscopio, el cual nos permite observar, diagnosticar y probablemente reparar, los daños que se encuentran afectando la articulación de la cadera.
Las técnicas artroscópicas requieren solamente de 2 a 3 incisiones de menos de 1 cm para introducir el instrumental quirúrgico; por ello, la artroscopia de cadera se considera actualmente uno de los procedimientos menos invasivos y más efectivos para tratar los problemas de la articulación coxofemoral.
En la cirugía artroscópica de cadera se utiliza anestesia general para evitar que el paciente sienta dolor, pero también, para prevenir cualquier movimiento espontáneo que pueda afectar el curso de la operación.
Durante la intervención, el cirujano realiza pequeños cortes estratégicos sobre la cadera que funcionarán como portales para insertar el artroscopio; este dispositivo tubular cuenta con una cámara que amplía la visión interna de la cavidad, facilitando de esta manera la ubicación del área lesionada.
Con el mismo método artroscópico, el médico puede introducir distintos instrumentos especiales que le servirán para reparar o tratar los problemas necesarios, por ejemplo: extraer partes de un hueso suelto en la zona intraarticular, arreglar alguna rotura del labrum, corregir el pinzamiento femoroacetabular, tratar la sinovitis, entre otros.
En las consultas previas a la cirugía, hable con su médico sobre los medicamentos, vitaminas, suplementos y hierbas que toma regularmente. Si alguno de estos fármacos tiene propiedades anticoagulantes, es muy probable que el doctor le mande a suspender su uso durante algún tiempo.
Reduzca la ingesta de bebidas alcohólicas y tabaco, ya que estas pueden influir negativamente y retardar el tiempo de su recuperación.
Para el día de la cirugía es recomendable: Frenar el consumo de alimentos 8 horas antes de la operación, acudir a tiempo al centro de salud, tomar los medicamentos sugeridos y acatar las instrucciones del personal médico.
A continuación, aclaramos algunas de las dudas más comunes sobre la artroscopia de la cadera…
El tiempo de recuperación puede tornarse variable de acuerdo a las estructuras que han sido intervenidas durante la operación; sin embargo, podemos mencionar que lo habitual es que el paciente inicie la marcha haciendo uso de muletas el día siguiente a la cirugía.
El apoyo de las muletas se debe mantener por un lapso de tiempo entre 2 y 6 semanas; cuidando especialmente durante la primera semana, el no ejercer ningún peso adicional sobre el lado operado.
Siga cabalmente las instrucciones impartidas por su médico tratante, él es la única persona capacitada para decirle cuándo podrá soportar peso con su pierna y cuándo podrá reintegrarse a sus actividades laborales.
La remisión a fisioterapia es indispensable para que el paciente pueda recuperar la movilidad, fuerza y estabilidad de la articulación, a través de terapias y ejercicios diseñados para tal fin.
Después de ser sometido a una artroscopia de la cadera, el paciente puede experimentar algunos malestares en el área coxofemoral que resultan muy típicos de cualquier cirugía:
Al ser una cirugía mínimamente invasiva, el trabajo de visualización y reparación directa mediante artroscopia no suele demorar más de 90 minutos; no obstante, pueden existir casos un poco más complejos (o más simples) en los que este tiempo puede aumentar o disminuir.
Cuando regrese a casa luego de la cirugía asegúrese de:
Los riesgos que giran en torno a una cirugía por artroscopia de la cadera son:
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