El síndrome del túnel carpiano es una condición común y dolorosa que prevalece en las personas alrededor de los 45 años de edad. El avance de sus síntomas es progresivo, por lo que el diagnóstico y tratamiento oportuno es la mejor forma de detener la presión y evitar un daño irreparable al nervio mediano.
En COPAC le brindamos un enfoque médico especializado para dar alivio al síndrome del túnel carpiano y reactivar el correcto funcionamiento de dedos, mano y muñeca.
Es una afección originada por el pinzamiento o compresión del nervio mediano en el segmento donde éste conecta la muñeca con la mano (área del túnel carpiano).
El nervio mediano es el encargado de brindar sensibilidad y movimiento a la palma de la mano; así como también, a los dedos índice, medio, pulgar y parte del anular.
El canal del túnel carpiano es relativamente angosto, esto hace que hasta la más leve inflamación comprima el nervio y cause la aparición de la sintomatología característica del síndrome, la cual incluye:
Dolor en mano y muñeca que puede irradiarse al antebrazo y al codo.
Entumecimiento o sensación de hormigueo principalmente en los dedos de la mano.
Debilidad para sujetar objetos.
Disminución de la propiocepción.
Limitación para ejecutar movimientos finos.
Las señales del síndrome de túnel carpiano pueden ser intermitentes mientras se va desarrollando la afección. Al avanzar el síndrome, se hacen más notorias y frecuentes por períodos de tiempo cada vez más prolongados; es allí cuando la mayoría de los pacientes asisten a su primera evaluación médica.
Durante el examen físico, además de conversar sobre el historial médico y los síntomas que lo traen a consulta; el especialista examinará detalladamente su mano, muñeca y dedos realizando distintas pruebas para comprobar el daño nervioso y los niveles de sensibilidad, flexibilidad, fuerza y movilidad presentes.
Resulta muy normal que algunas personas nazcan con un túnel carpiano estrecho, pero también, hay otras tantas en que la condición es provocada como consecuencia de:
Una fractura previa en la muñeca que al sanar ha ocasionado la reducción del túnel.
Cambios anatómicos en la muñeca (quistes, tumores, artritis…)
Por movimientos rutinarios y repetitivos de mano y muñeca durante mucho tiempo; ya sea por la actividad laboral, el uso de instrumentos musicales o la práctica deportiva.
Los tratamientos conservadores suelen ser muy efectivos en aquellos casos donde la afección se encuentra en sus primeras etapas, incluyendo entre ellos a los pacientes que tengan menos de 1 año con síntomas intermitentes de intensidad leve a moderada.
El tratamiento no quirúrgico consta de:
Disminuyendo todas las actividades que causen molestías en el área para evitar que los síntomas se hagan más intensos. La aplicación de compresas frías es muy útil para reducir la inflamación y calmar el dolor.
El médico tratante le podría sugerir algunos medicamentos no esteroides para aliviar el dolor; sin embargo, estos no proporcionan una solución definitiva para el síndrome del túnel del carpo.
Las inyecciones de corticoides directamente sobre la lesión han demostrado ser de gran utilidad para desinflamar la zona y disminuir la presión del nervio, haciendo desaparecer los signos durante algunos meses.
El uso de férulas durante la noche es una alternativa habitual para el síndrome del túnel del carpo, calmando los síntomas que se intensifican al dormir (entumecimiento u hormigueo) y previniendo que aparezcan nuevamente durante el día.
Cuando la compresión del nervio mediano no mejora con los tratamientos previamente mencionados, es momento de evaluar las opciones quirúrgicas que permitan la liberación del túnel carpiano; siendo los procedimientos más comunes para estos casos los siguientes:
Durante la intervención, el cirujano realiza una incisión alargada sobre la palma de la mano y la muñeca, para luego cortar el ligamento carpiano transverso que está originando el pinzamiento del nervio mediano; el procedimiento concluye cerrando la incisión con puntos de sutura.
La cirugía endoscópica ofrece más beneficios al ser un procedimiento menos invasivo y con una recuperación más rápida en comparación con el método anterior. En este caso, se realizan un par de puntos incisionales pequeños para introducir el instrumental endoscópico y realizar las maniobras internas para liberar el túnel.
El tiempo de recuperación puede variar de un paciente a otro de acuerdo al tipo de tratamiento aplicado. Las personas que hayan respondido de forma favorable a los tratamientos no quirúrgicos, pueden alcanzar una recuperación completa en un par de semanas.Por otra parte, el pronóstico general tras una cirugía es de aproximadamente 3 o 6 semanas. Pasado este tiempo, el paciente podrá reintegrarse progresivamente a su rutina normal disfrutando de la plena movilidad de sus manos sin dolor.
Entre los posibles riesgos derivados de una cirugía de liberación del túnel carpiano podemos señalar:
Las incisiones realizadas durante el procedimiento quirúrgico se cierran y sanan, por lo que inevitablemente dejarán una cicatriz sobre la muñeca y la palma de la mano. La longitud de la cicatriz dependerá del tipo de cirugía a la que fue sometido.
La mayoría de las personas notan una enorme mejoría con el tratamiento convencional. Sin embargo, cuando estos no sirven para controlar los síntomas y el paciente comienza a mostrar señales de atrofia, pérdida de masa muscular e insensibilidad en manos y dedos, es momento de tomar acciones concretas para conseguir una solución definitiva para esta molesta y limitante condición.
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