
La tenosinovitis de Quervain se caracteriza por afectar los tendones de la muñeca, ocasionando dolor y una importante limitación en los movimientos comunes que se realizan con la muñeca y el pulgar. En esta publicación, el equipo médico de COPAC le explicará con un lenguaje sencillo y comprensible qué es la tenosinovitis de De Quervain, cuáles son sus causas, síntomas, tratamientos y factores de riesgo.
La enfermedad de Quervain es un trastorno doloroso que causa la inflamación de los tendones extensores que pasan por la muñeca. Cuando la muñeca se usa en exceso, ocurre una fricción interna que con el tiempo puede provocar la inflamación de los tendones y la vaina sinovial que los recubre, haciendo que aparezcan los síntomas de la tenosinovitis.
Las mujeres entre 30 y 50 años de edad son las más propensas a padecer tenosinovitis de Quervain. Los hombres también pueden desarrollar esta afección, pero es mucho más común en mujeres.
La tenosinovitis de De Quervain puede ser ocasionada por cualquier actividad cotidiana donde la persona tenga la necesidad de realizar movimientos repetitivos con sus manos o muñecas, por ejemplo:
Practicar deportes de raqueta o pala como: el tenis, tenis de mesa, pádel, golf, hockey, etc.
Realizar trabajos de jardinería, cocina, peluquería.
Cargar constantemente a un bebé lactante.
Usar por mucho tiempo el teclado de la PC.
Sostener bolsas pesadas con frecuencia.
Sufrir de artritis reumatoide u otras enfermedades inflamatorias.
Las personas con tenosinovitis de Quervain manifiestan los siguientes síntomas:
Dolor en la base del pulgar que se agrava al girar/torcer la muñeca o al mover el dedo pulgar.
Dolor sordo en la muñeca que se extiende levemente al antebrazo y al pulgar.
Inflamación.
Enrojecimiento.
Aumento de la temperatura de la muñeca (calor).
Debilidad para colocar los dedos de la mano en “pinza”.
El diagnóstico de la tenosinovitis de Quervain generalmente incluye la exploración minuciosa de la muñeca, la mano y el pulgar; así como también la realización de pruebas específicas, tales como: la maniobra de Finkelstein y la maniobra de Eichhoff. Sin embargo, en algunos casos se necesita una ecografía para concretar el diagnóstico de la afección, las imágenes obtenidas contribuirán a que el especialista pueda identificar claramente la magnitud de la inflamación de los tendones y la presencia de líquido en la vaina tendinosa.
En estos casos, el tratamiento conservador y el quirúrgico tienen la misma intención: conseguir que la inflamación disminuya, que el movimiento del dedo pulgar se mantenga normal y evitar que el trastorno reincida. En tal sentido, el tratamiento de la tenosinovitis de De Quervain puede incluir lo siguiente:
El uso de medicamentos analgésicos y antiinflamatorios de venta libre, es muy recomendado en este tipo de situaciones. También es frecuente la aplicación de inyecciones con corticoides sobre la vaina del tendón para reducir rápidamente la inflamación; cabe destacar que la mayoría de las personas experimentan una notable mejoría desde la primera inyección.
El especialista puede sugerir inicialmente la inmovilización de la muñeca y el pulgar para permitir que los tendones descansen de la actividad habitual, o simplemente que se detengan los movimientos con ambas partes (muñeca y pulgar) tanto como sea posible.
Un fisioterapeuta puede enseñarle la forma correcta de usar manos y muñecas para no provocar tanta tensión sobre ellas, también puede recomendarle ejercicios de fortalecimiento muscular y otras técnicas para que sienta menos dolor.
La cirugía suele reservarse para los casos más graves, es decir, para aquellos donde no se ha conseguido una recuperación total después de haber cumplido con el esquema conservador. El tipo de procedimiento aplicado en estos casos es ambulatorio, tratándose de una cirugía en la que el especialista realiza una pequeña incisión sobre la muñeca para acceder a la vaina tendinosa inflamada y liberar la presión contenida haciendo un corte sobre ella.
Después de la cirugía, es probable que necesite la ayuda de un fisioterapeuta para fortalecer y rehabilitar la muñeca intervenida; así como la mano y los dedos, a fin de lograr la recuperación completa.
La afección continuada sin tratamiento durante un período de tiempo prolongado puede provocar dolor extendido hacia el dedo pulgar y el antebrazo, lo que genera limitación para mover la muñeca y el pulgar. Es posible que al paciente se le dificulte usar la mano y la muñeca afectada a futuro debido a la pérdida de la amplitud de movimiento que deriva de una enfermedad como la tenosinovitis.
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