La bursitis es un trastorno inflamatorio y doloroso que a menudo afecta las articulaciones del cuerpo que se exponen a sobrecargas, infecciones, traumatismos u otras enfermedades inflamatorias. Los síntomas causados por la inflamación de las bursas pueden limitar muchas de las actividades cotidianas, e incluso, volverse crónicos y difíciles de soportar; por lo que se recomienda recibir atención médica especializada para superar este episodio.
Muchos de nuestros pacientes llegan a consulta con un dolor intenso en los hombros que no pueden reconocer; por suerte, quedan en manos de los mejores especialistas en ortopedia y traumatología de Panamá, los cuales pueden diagnosticar y tratar efectivamente cualquier problema del aparato locomotor.
La bursitis de hombro es un proceso inflamatorio en el que las bursas sinoviales del hombro se irritan, esta inflamación provoca la reducción del espacio articular y, por ende, la aparición de dolor al realizar movimientos con la extremidad.
Las bursas son pequeños amortiguadores que facilitan la movilidad y evitan que ocurran roces en las áreas donde los músculos o tendones pasan muy cerca de las prominencias óseas de una articulación.
Entre los síntomas que caracterizan la bursitis de hombro podemos mencionar:
Dolor articular que se intensifica con el movimiento o cuando se ejerce presión sobre el hombro.
Rigidez.
Inflamación.
Enrojecimiento.
Sobrecalentamiento.
Debilidad muscular.
Durante la anamnesis, el especialista se enfoca en encontrar la causa del problema, descartando si su presencia se debe a la sobrecarga de actividad articular, o en su defecto, deriva de otras enfermedades como: la artritis, el reumatismo o la gota.
En el examen físico, el médico palpa con sus manos la superficie articular y luego lleva el hombro a distintas posiciones para verificar la amplitud de movimiento, el nivel de dolor y la fuerza muscular. Las pruebas por imágenes (radiografía, ecografía o resonancia magnética) y los exámenes de laboratorio, pueden emplearse en algunos casos para descartar que sean otros problemas médicos los que están ocasionando los síntomas.
La principal causa de la enfermedad es la sobrecarga debido a la realización de una actividad recurrente, pudiendo ser esta la práctica de un deporte como el béisbol, la natación, el tenis o el basket; así como también, en trabajos donde el brazo se encuentra expuesto a movimientos constantes por encima de la cabeza.
Otras de las causas que pueden estar asociadas a la bursitis de hombro son: el envejecimiento, los impactos, golpes y traumatismos, la tendinitis calcificante, las alteraciones posturales y los procesos inflamatorios como gota, artritis, espondilitis, sinovitis, etc.
El tratamiento conservador (reposo, hielo y analgésicos) suele mejorar significativamente la bursitis en hombro. Si esto no funciona al cabo de unas semanas, el médico podría sugerir las siguientes opciones de tratamiento:
Si se demuestra que la causa de la bursitis es una infección, el médico podría recetar antibióticos para reducir la inflamación de la bursa.
Los ejercicios fisioterapéuticos y la kinesioterapia contribuyen al fortalecimiento de los músculos de las extremidades superiores, previenen la reaparición del problema y reducen la intensidad del dolor.
Las inyecciones de corticosteroides en las bursas sinoviales inflamadas actúan rápidamente en el alivio del dolor y la inflamación.
En casos de inflamación crónica, se puede evaluar junto al paciente el drenaje quirúrgico de la bursa o la extracción de los osteofitos (si fuera el caso) para ponerle fin al problema articular.
El tiempo que permanezca la inflamación de las bursas va a depender directamente de la causa de su aparición y el tipo de tratamiento que se aplique en cada paciente. Generalmente, los casos de bursitis aguda tratados adecuadamente pueden ver resultados favorables después de los primeros 15 días. Por su parte, el paciente que es sometido a cirugía irá evolucionando progresivamente a través de distintas etapas en un período que puede demorar 6 meses o más.
Dormir sobre el hombro afectado le será casi imposible, si quiere conseguir un sueño reparador lo ideal es colocarse en posición decúbito supino (acostado boca arriba). También, puede probar acostándose sobre el lado contrario a la lesión, apoyando el brazo dolorido sobre algunas almohadas para más comodidad.
Aunque algunos tipos de bursitis no pueden prevenirse, hay ciertas medidas que se pueden tomar como hábitos diarios para reducir las exacerbaciones de las bursas, estos son:
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