Las luxaciones de hombro deben tratarse con inmediatez y profesionalismo para calmar el dolor intenso y asegurar un buen resultado. El hombro, es la articulación más propensa a dislocarse de todo el cuerpo humano; por lo que los casos de luxación ocurren con mucha frecuencia.
Para recolocar el hombro nuevamente en su lugar, los médicos debemos ejecutar maniobras especializadas adaptadas al tipo de dislocación que presenta el paciente; esta puede ser tanto una luxación completa (anterior o posterior) como una subluxación parcial.
Las luxaciones de hombro se diagnostican inicialmente con una valoración manual, donde palpamos la articulación para localizar el punto de la lesión; adicionalmente, se le realiza al paciente una exploración clínica (anamnesis) con una serie de preguntas para conocer cómo se produjo la luxación, cuán fuerte es la intensidad del dolor y cuánta inestabilidad tiene la extremidad.
Es muy común que a la exploración, también se le adicione un método de diagnóstico por imagen como la radiografía; esto además de validar el diagnóstico, también servirá para descartar la existencia de una fractura interna o cualquier otra alteración nerviosa o vascular.
Las luxaciones de hombro más comunes son:
Ocurre cuando la cabeza del húmero sufre un fuerte desplazamiento por delante de la articulación glenohumeral; aproximadamente el 95% de las luxaciones corresponden a este tipo.
Sucede cuando el desplazamiento del húmero ocurre hacia atrás o por debajo de la articulación del hombro. Generalmente, las luxaciones posteriores se presentan en personas que han sufrido una convulsión o una descarga eléctrica; por ello, las probabilidades de una luxación posterior se reducen al 2% o 5% del total de los casos.
Existe una gran variedad de métodos para volver a colocar la articulación en su lugar. De acuerdo a las características de la luxación, estos pueden necesitar o no la administración de sedantes.
Es importante resaltar que, cualquiera de estas técnicas de recolocación del hombro deben ser aplicadas por un especialista; de lo contrario, se podría generar una complicación más severa.
Entre los tratamientos no quirúrgicos más utilizados se encuentran:
Técnica de tracción-contratracción.
Técnica de Hennepin.
Manipulación escapular.
Masaje de Cunningham.
Técnica Fares.
Técnica de Davos.
Técnica de Stimson.
Una vez concluida la reducción, se procede a inmovilizar la articulación con la ayuda de un cabestrillo para impedir las rotaciones durante el tiempo sugerido por el médico tratante.
Un hombro luxado no solo deja un “hombro visiblemente salido o fuera de lugar”, también puede traer en su interior otros problemas como: desgarros en músculos, tendones o ligamentos; daños a los vasos sanguíneos o nervios cercanos a la articulación, inestabilidad, entre otros.
Para solucionar este tipo de lesiones internas, es necesario recurrir a un procedimiento de reparación quirúrgico, el cual puede ser:
Es un cirugía poco invasiva, en la que se realizan pequeños cortes alrededor del hombro para introducir el artroscopio y algunos instrumentos especiales, que le permitirán al médico arreglar las partes afectadas.
Esta operación amerita una incisión más grande para visualizar directamente la lesión y tener un espacio más amplio para corregir el daño.
Cuando el hombro se luxa muestra una apariencia diferente a simple vista, debido a que el húmero está desplazado fuera de su cavidad normal. Entre otros signos que acompañan una luxación de hombro, podemos mencionar:
Inflamación o hematomas alrededor del área articular.
Dolor intenso.
Incapacidad para mover la extremidad.
Sensación de entumecimiento.
Espasmos musculares.
Es un problema articular que se origina cuando el extremo superior del húmero sale de su ubicación dentro del omóplato. Para que esto ocurra, el hombro debió someterse a un traumatismo contundente, una lesión deportiva de contacto directo; o en su defecto, estar expuesto a un esfuerzo repetitivo que le ha ocasionado un desgaste severo a sus estructuras funcionales.
Las luxaciones de hombro pueden repetirse, pero si esto sucede más de una vez, es probable que el paciente esté experimentando inestabilidad crónica del hombro.
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