Tipos de Luxaciones

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Luxación es el término empleado para indicar que los dos extremos óseos que convergen en una misma articulación se han dislocado por un episodio de tensión excesiva sobre los ligamentos u otra estructura de soporte; esto quiere decir, que los huesos se han separado de su ubicación perdiendo su conexión natural. 

Cuando una articulación se luxa causa dolor y la capacidad de movimiento se ve afectada, por ello, la atención médica inmediata se convierte en un recurso indispensable.

En COPAC ponemos a su disposición un destacado equipo de especialistas y cirujanos ortopédicos con más de 15 años de experiencia, los cuales pueden dar soluciones efectivas no solo a los tipos de luxaciones más frecuentes, sino también, a las dislocaciones más complejas y desafiantes.

A continuación, le diremos cuáles son los tipos de luxaciones y qué tratamientos existen para cada una de ellas…

Aguda

Es uno de los tipos de luxaciones más comunes, ya que aparece regularmente tras un traumatismo contundente. Las luxaciones agudas son frecuentes en las personas jóvenes que practican deportes de lanzamiento o contacto de forma profesional y en los adultos mayores de 50 años, cuando se ve favorecida por la degeneración articular. En las luxaciones agudas el desplazamiento de los huesos es limpio, por lo tanto, no muestra complicaciones ni otras lesiones asociadas.

Inveterada o Crónica

La luxación inveterada, también denominada luxación crónica, no es más que una luxación aguda que no se trató a tiempo. Las luxaciones inveteradas o crónicas son las que llevan más de 12 semanas (3 meses) sin tratamiento; en este tipo de lesiones los resultados no suelen ser tan satisfactorios debido a la lejanía entre el momento en el que ocurrió la luxación y la fecha en la que finalmente se le dió el tratamiento adecuado.

Recidivante

Son luxaciones que se repiten más de una vez en la misma articulación, la mayoría de las veces las luxaciones recidivantes ocurren en deportistas de alto nivel.

Habitual

Las luxaciones habituales derivan de patologías articulares previas, estas se producen con frecuencia en las personas que padecen de enfermedades que afectan la cápsula articular, los ligamentos, entre otros. Cuando las estructuras y tejidos articulares son débiles las luxaciones se generan con más facilidad.

Tratamientos habituales para las luxaciones

Tratamientos habituales para las luxaciones

Las luxaciones tienen características muy similares a las fracturas, por eso las personas que desconocen el tema no saben cómo diferenciarlas. El tratamiento para casi todos los tipos de luxaciones es mayormente conservador, lo más recomendable es que se haga en el menor tiempo posible tras haber ocurrido la lesión para conseguir los mejores resultados.

El tratamiento para luxación de hombro puede incluir una o más de estas opciones:

Aplicación de técnicas de tracción y contracción para obtener una reducción cerrada de la luxación, con esto se recoloca el hueso en su posición normal.

Inmovilización de la articulación durante un período de tiempo definido.

Fisioterapia o ejercicios de rehabilitación para recuperar progresivamente la movilidad.

Cirugía, por ejemplo: cuando se precisa reparar un ligamento roto a causa de la luxación.

Causas más comunes de las luxaciones

Las luxaciones pueden ser originadas por:

Movimientos bruscos o repentinos con exceso de tensión.

Caídas.

Golpes o impactos.

Rotaciones articulares forzadas.

Traumatismos.

Malas pisadas (luxaciones de tobillo).

5 tips para prevenir luxaciones

Aunque todas las personas nos encontramos expuestas a sufrir luxaciones y otras lesiones en cualquier instante, hay medidas que se pueden tomar en consideración para prevenir incidentes que puedan dejar como consecuencia una luxación. 

Si quiere minimizar el riesgo de sufrir una luxación le aconsejamos que:

Causas más comunes de las luxaciones

Evite pararse o subirse en superficies inestables, así las probabilidades de experimentar una caída son menores.

Retire del piso alfombras, cables de corriente y cualquier objeto pequeño con el que pueda tropezar.

Apóyese en las barandas cuando baje las escaleras.

Utilice el equipo de protección correspondiente al practicar deportes de contacto.

No camine por suelos resbaladizos o con pendientes muy inclinadas.

Realice un calentamiento adecuado para evitar lesiones deportivas, sobre todo en partes articuladas como: hombros, rodillas, muñecas, entre otros.

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