La reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las cirugías más comunes en el mundo del deporte, y gracias a los avances médicos, hoy se puede realizar mediante una técnica mínimamente invasiva: la artroscopía de rodilla.
El Dr. Juan Miguel Osorio nos explica que esta técnica consiste en realizar pequeñas incisiones a través de las cuales se introduce una cámara (artroscopio) para visualizar el interior de la rodilla. Esto permite evaluar el daño y proceder con la reconstrucción del ligamento con alta precisión y menor trauma para el paciente.
Durante el procedimiento, se utilizan bandejas quirúrgicas especializadas para recolectar el injerto, que usualmente proviene del propio paciente, y para realizar los túneles óseos necesarios en el fémur y la tibia. En estos túneles se colocará el nuevo injerto que sustituirá al ligamento dañado.
Recuperación y Rehabilitación
Una de las grandes ventajas de este procedimiento es que permite una recuperación progresiva y dinámica. Desde el primer día del postoperatorio, se establece un plan de rehabilitación con objetivos diarios, orientados a recuperar la movilidad, la fuerza y la estabilidad de la rodilla.
Este enfoque personalizado permite que los pacientes, especialmente los deportistas, puedan volver a sus actividades físicas de forma segura y satisfactoria, reduciendo al máximo el riesgo de recaídas o nuevas lesiones.



