Los bloqueos lumbares son procedimientos mínimamente invasivos que se realizan para aliviar el dolor en la región lumbar de la columna vertebral. En COPAC tenemos amplia experiencia en la aplicación de este efectivo tratamiento, el cual puede ayudarle a superar el dolor de espalda persistente. Descubra más sobre el bloqueo lumbar a continuación…
Los bloqueos lumbares implican la inyección de un anestésico local y un esteroide en las articulaciones facetarias de la columna. Estas articulaciones están ubicadas entre las vértebras de la espina dorsal y pueden causar dolor si están inflamadas o dañadas.
El bloqueo lumbar se lleva a cabo con el paciente acostado en una mesa de examen, donde se administra un anestésico local en la piel para adormecer la zona de inyección. El médico utiliza imágenes por rayos X (fluoroscopia o tomografía computarizada) para guiar la aguja hasta la articulación facetaria afectada. Una vez que se alcanza la ubicación correcta, se inyecta una mezcla de medicamentos en la articulación.
El bloqueo lumbar puede ayudar a aliviar el dolor en la parte baja de la espalda y otros síntomas asociados con problemas de las articulaciones facetarias, tales como: inflamación y rigidez.
El bloqueo lumbar puede ser necesario en casos de dolor lumbar crónico que no responde a tratamientos conservadores (fisioterapia, analgésicos orales o fisioterapia). También puede ser recomendado para pacientes que tienen problemas de articulación facetaria.
Informar al médico sobre cualquier medicamento que esté tomando, incluyendo suplementos y remedios herbarios.
Indicar si es alérgico a algún medicamento.
Dejar de tomar suplementos de hierro y aspirina, medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) u otros fármacos que puedan aumentar el riesgo de sangrado.
Usar ropa cómoda y holgada el día del procedimiento.
Es posible que le den un sedante, por lo que es importante tener a alguien que lo acompañe y lo lleve a casa después del procedimiento.
El especialista inyecta una mezcla de anestésico local y corticoesteroides en el espacio epidural que se encuentra alrededor de las raíces nerviosas que salen de la médula espinal.
Se realiza suministrando localmente una mezcla de anestésico y corticoesteroides en las articulaciones facetarias de la columna.
A través de una aguja fina se inyectan medicamentos específicos en la raíz nerviosa que está causando dolor para bloquear su actividad.
Se administra de igual forma un anestésico y un corticoide en la articulación sacroilíaca para tratar el dolor en esa área. La articulación sacroilíaca conecta la pelvis con la base de la columna vertebral y puede ser la fuente de dolor en algunas afecciones
Tras el bloqueo lumbar hay actividades que puede realizar y otras que no, aquí le decimos cuáles son:
Descanse y evite hacer actividades físicas vigorosas durante la primera semana después del procedimiento.
Aplique hielo en la zona de inyección por 20 minutos (varias veces al día) para reducir la inflamación.
Tome los analgésicos recetados por su médico según lo indicado.
Mantenga una buena postura y evite sentarse o acostarse en la misma posición durante mucho tiempo.
Comuníquese con su médico si experimenta algún efecto secundario inesperado o dolor prolongado.
No realice actividades físicas vigorosas, levante objetos pesados o conduzca un automóvil durante las primeras 24 horas después del procedimiento.
No inyecte anestésicos ni esteroides por su cuenta.
Evite la inmersión en piscinas o tinas calientes durante la primera semana.
La rapidez con la que empieza a hacer efecto un bloqueo lumbar depende del tipo de bloqueo y de la respuesta individual del paciente. Algunas personas pueden sentir alivio del dolor inmediatamente después del procedimiento, mientras que otras pueden tardar varias horas o incluso días antes de sentir mejoría.
La duración del efecto de un bloqueo lumbar también puede variar de acuerdo a cada persona. En general, se espera que el efecto analgésico de un bloqueo lumbar dure desde un par de semanas hasta un mes o más.
La prescripción de medicamentos analgésicos, antiinflamatorios, calmantes para los nervios y/o relajantes musculares acompañado de un período de reposo, puede ser suficiente para mejorar la condición del paciente con hernias pequeñas.
Las complicaciones más habituales incluyen: molestias en el sitio de la inyección, dolor de cabeza, y en ocasiones, una sensación de pesadez en las piernas. Estas son generalmente transitorias y se resuelven sin intervención.
Los efectos secundarios pueden variar desde reacciones alérgicas a los medicamentos utilizados hasta cambios en la presión arterial. Es importante que el paciente esté monitorizado y que se le informe sobre qué esperar tras el procedimiento.
Aunque son menos frecuentes, las complicaciones graves requieren una atención especial y un manejo cuidadoso para evitar consecuencias a largo plazo.
La infección es una complicación sería que puede presentarse con síntomas como fiebre, enrojecimiento o dolor incrementado en el área de la inyección. La prevención es clave y se logra manteniendo estrictas medidas de asepsia y antisepsia durante el procedimiento.
Aunque su incidencia es extremadamente baja, las hemorragias y las lesiones nerviosas son una preocupación constante. La técnica adecuada y la experiencia del profesional médico a cargo son fundamentales para reducir estos riesgos.
La punción dural es una de las complicaciones que puede ocurrir durante un bloqueo lumbar. Consiste en la perforación accidental de la duramadre, que es la membrana que rodea la médula espinal y el líquido cefalorraquídeo.
Cuando se produce una punción dural, puede haber una fuga de líquido cefalorraquídeo. Uno de los síntomas más comunes es el dolor de cabeza post-punción, el cual puede ser intenso y empeorar al estar de pie o sentarse. Otros de sus síntomas son náuseas, mareos y rigidez en el cuello.
El tratamiento inicial puede incluir medidas conservadoras, como el reposo en cama, la hidratación y el uso de analgésicos. En casos más graves, puede ser necesario realizar un procedimiento llamado parche de sangre epidural, que consiste en inyectar sangre del propio paciente en el sitio de la punción para sellar la fuga de líquido cefalorraquídeo.
La minimización de riesgos comienza con una evaluación detallada y la selección adecuada del paciente.
No todos los pacientes son candidatos ideales para un bloqueo lumbar. Evaluar el historial médico y las condiciones actuales es un paso que no se puede obviar.
Una preparación apropiada incluye informar al paciente sobre el procedimiento, obtener su consentimiento informado y preparar el sitio de inyección de manera óptima.
Los cuidados tras el procedimiento son tan importantes como el procedimiento mismo. En este sentido, el médico tratante debe impartir instrucciones claras sobre la actividad física, la medicación y los signos de alerta tras el procedimiento.