La artroplastia de cadera es una cirugía común para reemplazar una cadera dañada o artrítica. Después de la cirugía, los pacientes tienden a experimentar dolor, rigidez y debilidad en la cadera. Sin embargo, con la ayuda de ejercicios específicos, pueden aumentar la fuerza, la movilidad y mejorar su recuperación en general.
En esta publicación, te diremos cuáles son los ejercicios más beneficiosos tras una artroplastia de cadera y qué acciones debes evitar para no poner en riesgo los resultados de la cirugía.
Después de una artroplastia de cadera, el ejercicio regular puede resultar especialmente beneficioso para recuperar la fuerza, la movilidad y la flexibilidad articular. Sin embargo, se recomienda hablar con un fisioterapeuta u otro especialista para obtener pautas específicas sobre qué ejercicios son los más adecuados y cuándo es seguro comenzar a hacerlos.
También es importante iniciar con los ejercicios para artroplastia de cadera suave y lentamente, e ir aumentando gradualmente la intensidad y duración para garantizar una recuperación óptima.
Tras un procedimiento quirúrgico como la artroplastia, se deben tomar en cuenta ciertas precauciones para evitar posibles complicaciones. Algunas de estas consideraciones son:
No cruzar las piernas.
No sentarse en sillas bajas o sofás bajos.
No doblar la cintura más de 90 grados.
No girar la pierna operada hacia adentro o hacia afuera.
No doblar la pierna operada más de 90 grados.
Evitar actividades de alto impacto y deportes que involucren movimientos bruscos, tales como: correr o saltar.
Caminar es uno de los principales ejercicios para artroplastia de cadera, ya que ayuda a la recuperación progresiva de la movilidad. Recomendamos comenzar con caminatas cortas y lentas, y a medida que te sientas más cómodo, podrás aumentar gradualmente la distancia y la velocidad.
El ciclismo estacionario es una buena manera de fortalecer los músculos y aumentar la flexibilidad de la cadera. Antes de comenzar la práctica, asegúrate de ajustar la altura del asiento para evitar lesiones adicionales.
Acostado en posición decúbito supino, levanta la pierna afectada hacia arriba unos pocos centímetros del suelo y sostenla por unos segundos antes de bajarla lentamente. Repite este ejercicio varias veces al día para fortalecer los músculos de la cadera.
De pie, usa una silla para mantener el equilibrio y levanta el pie de la pierna afectada hacia el trasero. Sostenlo con la mano y mantén la posición durante 30 segundos antes de bajar lentamente (repite varias veces y cambia de pierna).
Siéntate en el suelo y junta las plantas de los pies, permitiendo que las rodillas caigan hacia los lados, usa tus manos para empujar suavemente las rodillas hacia el suelo. Mantén la posición durante 30 segundos antes de soltar lentamente.
Acostado sobre tu espalda, dobla las rodillas y coloca los pies en el suelo. Lentamente levanta la pierna afectada hacia el pecho y sostenla con ambas manos. Permanece en esta posición durante 30 segundos antes de bajar lentamente la pierna (repite varias veces alternando cada una de tus piernas).
Luego de haber sido sometido a una artroplastia de cadera, es esencial contar con un apoyo terapéutico que te brinde recomendaciones específicas basadas en el tipo de cirugía y tu condición física particular. En general, se recomienda detener cualquier ejercicio si experimentas un dolor agudo y repentino, hinchazón excesiva, enrojecimiento, fiebre o cualquier otro síntoma inusual.
De igual modo, es aconsejable que informes a tu médico o fisioterapeuta si el dolor es inusualmente fuerte o si interfiere con tu capacidad para realizar actividades diarias, para que realicen cambios que te ayuden a tener un mejor desempeño con menos esfuerzo.
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