La cirugía de reparación o reconstrucción del ligamento cruzado anterior (LCA), es fundamental para que el paciente pueda recuperar la estabilidad de la rodilla en sus actividades diarias y deportivas. Los cirujanos ortopédicos de COPAC le pueden ayudar a tratar sus lesiones del LCA garantizando una pronta recuperación.
Es una intervención quirúrgica (generalmente de tipo artroscópico) utilizada para reconstruir con ayuda de injertos y técnicas especiales, el ligamento localizado en el centro de la rodilla (Ligamento cruzado anterior). Este ligamento fibroso y resistente conecta la tibia con el fémur, su función principal es dar estabilidad a la articulación de la rodilla.
Antes de comenzar la cirugía, usted recibirá anestesia general para hacerlo dormir y evitar que sienta dolor. En la artroscopia de rodilla, el cirujano realizará inicialmente una pequeña incisión por donde introducirá el dispositivo artroscópico, a través del cual podrá observar el estado de los ligamentos y el resto de los tejidos y estructuras de la rodilla.
Seguidamente, se realizan otras incisiones alrededor de la rodilla para introducir el instrumental artroscópico necesario para reparar el daño. En la cirugía de reemplazo del ligamento cruzado anterior el cirujano ejecuta las siguientes acciones:
Retira las partes restantes del desgarro del LCA.
Obtiene un autoinjerto cortando un fragmento del tendón rotuliano, el tendón del cuádriceps, el tendón isquiotibial o un aloinjerto de un cadáver.
Crea túneles que servirán como puntos de unión por los cuales introducirá el tejido del injerto entre el extremo del túnel tibial y el extremo del túnel femoral, para formar el nuevo tendón del LCA.
Este nuevo tendón estará fijado con tornillos en ambos extremos para mantenerlo en su lugar.
Para finalizar la cirugía del ligamento cruzado anterior, el cirujano cierra las pequeñas incisiones con puntos de sutura y cubre el área articular con un apósito limpio.
La cirugía de reconstrucción del ligamento cruzado anterior se recomienda en los siguientes casos:
La articulación de la rodilla es inestable y se afloja al caminar o ejercer cualquier movimiento.
El dolor de la rodilla es molesto, permanente y afecta su calidad de vida.
La lesión del LCA está dificultando la realización de las actividades diarias.
Se ha comprobado que existe una ruptura de meniscos.
En las consultas previas, hable con el médico sobre sus preocupaciones con respecto a la cirugía. Es importante que le indique cuáles son los medicamentos que usa a diario, ya que probablemente el especialista le recomiende detener durante las semanas previas la toma de medicamentos anticoagulantes; así como el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.
Como en cualquier otro tipo de cirugía que implique el uso de anestesia, usted no debe comer ni beber nada al menos con 8 o 12 horas de anticipación al procedimiento.
La cirugía de reconstrucción del LCA es bastante segura. Sin embargo, pueden generarse complicaciones después de la cirugía o durante la rehabilitación, entre ellas podemos mencionar:
Sensación de entumecimiento en el área de la cicatriz.
Infección en los puntos de las incisiones.
Daños internos (vasos, nervios, etc.).
Coágulos sanguíneos en la pierna.
Reacción alérgica a la anestesia.
Problemas con el nuevo tendón implantado (estiramiento, tejido cicatricial, nuevas lesiones).
Funcionamiento limitado.
Crepitación.
Dolor al flexionar la rodilla, por ejemplo: al agacharse o arrodillarse.
El costo de la cirugía de LCA varía dependiendo del cuadro clínico mostrado por cada paciente y la complejidad de la reconstrucción. Le recomendamos que programe una consulta con uno de nuestros cirujanos ortopédicos para evaluar su caso y brindarle un presupuesto personalizado.
Después de su cirugía, pasará un par de horas en el área de recuperación mientras desaparece el efecto de la anestesia. Es probable que note su rodilla inflamada, entumecida y adolorida; adicionalmente, quizás deba utilizar una férula por algunas semanas.
En casa es indispensable mantener la limpieza de las incisiones mientras se curan, prestando atención a cualquier señal de infección. Dependiendo de su condición, el médico le dirá cuando comenzar con la rehabilitación física que le permitirá recuperar progresivamente el nivel de funcionamiento articular.
Todo procedimiento quirúrgico es doloroso; no obstante, la cirugía artroscópica de rodilla es mucho menos invasiva que otras operaciones al no precisar una mayor disección de los tejidos articulares. Con esto, es posible disminuir el dolor y garantizar la recuperación en un tiempo más breve.
Tras la cirugía de LCA el paciente puede experimentar rigidez articular, ya que estamos hablando de un ligamento “nuevo” que aún no conoce cómo funcionar correctamente. La movilidad de la rodilla se va ganando lenta y progresivamente, a medida que se van ejecutando los movimientos de flexión y extensión; en este sentido, la fisioterapia cumple un papel destacado para conseguir una recuperación exitosa.
En la cirugía de ligamento cruzado anterior, el cirujano realiza muchas técnicas y maniobras distintas para darle al paciente los mejores resultados, por ello, el procedimiento puede demorar entre 2 y 3 horas en total.
Cuando el LCA sufre un daño considerable la persona afectada puede sentir una constante inestabilidad articular, esta situación aumenta las probabilidades de que ocurra una ruptura de meniscos o que aparezcan problemas mayores que afecten: el cartílago, los tendones o el resto de los ligamentos de la rodilla [Acuda al servicio de ortopedia y traumatología de COPAC para evitar complicaciones].
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