Las articulaciones son fundamentales para el movimiento del cuerpo humano. Sin embargo, pueden presentarse enfermedades del sistema articular debido a infinidad de causas. En esta publicación, analizaremos estas causas y discutiremos cómo los problemas en las articulaciones pueden afectar la calidad de vida de las personas.
Los problemas articulares suelen ser desencadenados por: el envejecimiento, el sobrepeso, una lesión, enfermedades autoinmunes o infecciones. A continuación, profundizaremos un poco más en cada uno de estos puntos…
La artritis reumatoide es una forma común de artritis que puede presentarse en personas de cualquier edad. Es una enfermedad autoinmune que puede afectar cualquier articulación del cuerpo, causando daño permanente a las articulaciones si no se trata adecuadamente.
La artritis reumatoide se puede reconocer por reflejar los siguientes síntomas:
Dolor articular en reposo y al moverse.
Sensibilidad.
Hinchazón y calor en las articulaciones afectadas.
Rigidez articular por las mañanas, así como después de largos períodos de inactividad.
Fatiga.
Fiebre leve.
Pérdida de peso.
Deformidad progresiva (daño en las articulaciones).
El diagnóstico de la artritis reumatoide generalmente comienza con el historial médico, un examen físico para evaluar los síntomas y la gravedad del dolor articular, y pruebas de laboratorio, tales como: análisis de sangre, pruebas de factor reumatoideo (FR) y anticuerpos antinucleares (ANA), para detectar anormalidades que puedan indicar la presencia de artritis reumatoide y que permitan finalmente descartar otros trastornos articulares.
El líquido sinovial es una sustancia que se produce en las articulaciones y ayuda a lubricarlas y reducir la fricción entre los huesos. Si el líquido sinovial se deteriora, se puede producir una inflamación en las articulaciones y provocar dolor, sensibilidad y rigidez en la zona afectada.
Adicionalmente, las anormalidades del líquido sinovial pueden llevar a una pérdida de movilidad en las articulaciones e incluso causar una deformidad articular progresiva. Todo esto puede afectar la calidad de vida de la persona, ya que puede limitar su capacidad para realizar actividades cotidianas, generando incomodidad y dolores constantes.
El sobrepeso y la edad son dos factores que de por sí aumentan el riesgo de padecer enfermedades de las articulaciones; cuando estos dos factores convergen en una misma persona, las consecuencias son mucho más graves. El exceso de peso puede someter a las articulaciones a una presión y desgaste adicionales, lo que fomenta la degeneración y el daño del cartílago articular. El desgaste del cartílago puede provocar dolor articular, inflamación y dificultad para moverse.
A medida que una persona envejece, también es posible que sus huesos sean más frágiles y estén más propensos a fracturas. Esto puede aumentar el riesgo de desarrollar osteoartritis, una enfermedad articular degenerativa que es más frecuente en personas mayores de 60 años
El sobrepeso en las personas mayores tiende a incrementar las probabilidades de desarrollar afecciones como: hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer. Por lo tanto, es importante fomentar un estilo de vida saludable que incluya una dieta equilibrada, ejercicio regular y atención médica adecuada para prevenir enfermedades del sistema articular y mejorar la calidad de vida en la tercera edad.
El ácido hialurónico es una sustancia gelatinosa que se encuentra naturalmente en las articulaciones y ayuda a lubricarlas. Los trastornos articulares relacionados con el ácido hialurónico pueden incluir la disminución de su cantidad, lo que genera dolor e inflamación.
El flujo sanguíneo también puede afectar la salud de las articulaciones. Cuando hay un flujo sanguíneo inadecuado en una articulación, se puede producir daño en el cartílago y los huesos, se incrementa el riesgo de problemas en las articulaciones y se retrasa la recuperación de las lesiones.